1 de mayo de 2009

Políticos (y consultores)

Una conversación que mantuve ayer por la tarde me hizo recordar un gran chiste, dicen que inspirado en hechos reales:


Cierto político de determinado partido tuvo un ataque de ansiedad. El ataque lo llevó al hospital y el hospital lo derivó a un psicólogo y, éste, a un psiquiatra. El psiquiatra le dijo que su problema era que sufría mucho stress y que se cogiera una semana de vacaciones en una casa rural donde le hicieran trabajar, porque no podía estar sin hacer nada.

Dicho y hecho. Nuestro político se fue directamente a una casa rural y, tras presentarse, empezó a demandar trabajo. El granjero le ofreció una horca y un montón de estiércol para extender sobre un campo, indicándole que tenía trabajo hasta el día siguiente.

A los pocos minutos, el político vuelve a ver al grajero y le dice que ya ha acabado de extender el estiércol, que necesitaba hacer algo más "físico", porque necesitaba cansarse. Así pues, el granjero llevó al político a su granja de pollos, indicándole que debía llevar 1000 pollos al mercado provincial dentro de 3 días y que necesitaba sacrificarlos. Le ofreció al político un cuchillo para que los fuese degollando y le dijo que no se preocupase por ir rápido, que había tiempo de sobras.

Hora y media más tarde, con el trabajo finalizado, el político fue a ver otra vez al granjero y a pedirle más cosas para hacer. Éste se quedó pasmado por lo rápido que el político había acabado con los 1000 pollos y le dijo que ya sólo le quedaba una cosa más para hacer a lo largo de la semana y era clasificar un gran montón de patatas en buenas y malas para llevarlas al mercado o dejarlas como alimento para el ganado.

El político entró en el recinto donde estaban almacenadas las patatas contento y no se le volvió a ver ese día.

Pasaron 2, 3, 4 días y, finalmente, el granjero decidió entrar a ver si al político le había pasado algo. Se encontró con el político con una patata en cada mano y con todo el trabajo aún por hacer.

El granjero le preguntó: "Oiga, pero... si usted ha hecho toda esa cantidad de trabajo en un momento, cómo es que no ha podido ni empezar con las patatas?"

Y el político, aún con una patata en cada mano, le contestó "Mire... es que yo, de esparcir mierda y de cortar cabezas, lo que quiera. Pero esto de tomar decisiones lo llevo muy mal".



Corre una versión del chiste cuyo protagonista es un consultor :)