22 de junio de 2008

Educación e inmigración

Mientras que estaba fregando el suelo de casa, en TVE2 emitían un programa documental que me ha provocado una reflexión que creo interesante.

El documental en cuestión trataba sobre la manera en que algunos centros educativos catalanes afrontaban el problema que, a les causa a los estudiantes recién llegados de otro países, les causa el aprendizaje de las lenguas y las culturas catalanas y españolas.

El proceso, descrito brevemente, viene a ser el siguiente: a los estudiantes recién migrados se les mete en un aula con el resto de estudiantes, que pueden llevar más tiempo en España o ser nacidos aquí. Los más afortunados van a parar a un centro en donde imparten clases de refuerzo de catalán y castellano. Este problema se transmite a los profesores y demás estudiantes porque tienen que volver a explicar a toda la clase aquello que hacía 3 meses que habían explicado (con la consecuente sensación de frustrración por estar "aprendiendo" siempre lo mismo).

Desconozco cuál puede ser el nivel de conocimientos en matemáticas, física, ciencias naturales o sociales de estos estudiantes, pero me parece mucho más importante que el idioma no les suponga una barrera para su integración en la comunidad. Es por ello que me planteo esta reflexión: ¿no sería mejor crear unas aulas de acogida específicas en las que los estudiantes recién llegados pudiesen cursar un año escolar completo?

Este mecanismo permitiría a los estudiantes recién llegados tener un conocimiento de la lengua y la cultura que les permitiese desenvolverse con más comodidad en la sociedad. Permitiría, por otro lado, que el nivel global de conocimientos de la clase no deba bajarse o adaptarse. Esto acabaría repercutiendo en que los nuevos estudiantes puediesen aprender más rápidamente cualquier otra materia, dado que ya no existiría (o se reduciría) la barrera del idioma.

Por contra, se podría argumentar que este mecanismo de acabar generando "guetos". No lo creo. El gueto se genera cuando la persona no habla el idioma, no conoce la cultura y ni puede integrarse con el resto de sus compañeros. Unos meses de enseñanza adaptada a sus necesidades conseguiría evitar la posterior creación del gueto, porque el/la estudiante podría comunicarse mejor con sus compañeros de clase, mientras que éstos no tendrían la sensación de que el/la recién llegado/a les obliga a volver a ver el mismo temario (el rechazo se reduciría).

Claro, que esto puede salirnos a los contribuyentes por un pastón. Nuevas aulas, nuevos profesores más capacitados (debería hablar árabe, francés, ruso, rumano...), horarios de apretura de los centros educaticos ampliados... Yo estoy dispuesto. ¿Y el resto de la sociedad?